LOS VENENOS EN LA HISTORIA
El taller
de “novela policiaca-negra” recibió el 9 de marzo a Alicia Pallarés Esclápez, (licenciada
en Farmacia) para hablarnos sobre los venenos en la historia.
Alicia
hizo una disertación muy interesante sobre venenos, pócimas y sustancias, usadas
para envenenamiento criminal, pero advirtió que no solo se usan para ocasionar
la muerte. Los venenos, tanto vegetales como minerales o químicos, se han
utilizado como armas, antisueros, o medicamentos y gracias a ellos desde que se
conocen (4.500 A.C.) ha habido grandes avances en medicina, toxicología o
tecnología.
Algunos
venenos vegetales muy conocidos como el Arsénico, es necesario para la vida y
su déficit puede ocasionar problemas cardiacos, de piel, pulmón o vejiga. No se
trata de que nos envenenemos a diario pero ingerimos cantidades pequeñas de estos productos que en cantidades elevadas
pueden ocasionar la muerte. El cianuro está presente en algunos alimentos como
las almendras, las nueces, las castañas, en las semillas de melocotón, manzana
pera o uva.
La
reina de los venenos en toxicología es la aconitina, 4 o 5 mg puede matar en pocas horas y no
tiene antídoto, se usaba en la antigua Grecia pero en 2009 en Londres la
“asesina del curry” envenenó a su pareja con aconitina.
Sócrates
al ser condenado a muerte, mezcló con
vino, cicuta, lo que le condujo a una muerte tranquila y digna. Otros venenos son
más desconocidos como la Amanita, o el Curare con el que los indios impregnaban
la punta de las flechas. La seta más mortífera, Amanita Phaloide u Oronja verde,
mató a los emperadores Claudio y a Carlos VI de Habsburgo.
El
veneno de serpiente destaca entre los de origen animal, es el que mató a
Cleopatra, mientras que entre los químicos, el rey es el Polonio, nombre que se
puso por su descubridora Marie Curie
natural de Polonia. Es muy difícil de detectar, es radioactivo. El caso más
reciente de envenenamiento por Polonio es el del espía ruso Alexander Litvinenko en
2006
Alicia
habla de pócimas o venenos líquidos cómo la Cantarella, (inodoro incoloro e
insípido) utilizado por Catalina de
Médici, Lucrecia Borgia y otros. También del Aqua Toffana con el que supuestamente envenenaron a Mozart.
En
literatura se ha recurrido a ellos, desde la Iliada de Homero, pasando por Flauvert
en Madame Bovary, en obras de Shakespeare, de Agatha Crhistie, de Umberto Eco…
¿Cuál
es el mejor? Tanta variedad dificulta nuestra elección, sin embargo por las
explicaciones de Alicia Pallarés, tenemos la sensación de que la fragilidad de
la vida, puede ser usada como una oportunidad para la muerte.
Agradecemos
a la conferenciante su tiempo y la luz que sobre el tema nos ha aportado.

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