EL CASO DEL ASESINATO DE BENSON, 1926 de S.S. Van Dine (Virginia 1888-1939)

 


S. S. Van Dine, seudónimo de Willard Huntington Wright, fue crítico de arte del Los Angeles Times y de otras publicaciones periódicas. Sus primeros libros se centraron en el campo del ensayo, sin demasiado éxito.

El caso del asesinato de Benson (1926) es la primera de una serie de novelas protagonizadas por Philo Vance, un personaje que Van Dine creó en la cama, cuando se recuperaba de una enfermedad. La novela está basada en el asesinato real de Joseph Browne Elwell, un famoso jugador de bridge, que quedó sin resolver.

Philo Vance es un excéntrico detective aficionado, amigo de los métodos deductivos que resuelve casos criminales complicados, gracias a su cerebro y su método, basado en el análisis psicológico.

Resumen

Alvin Benson, un playboy de profesión agente de bolsa (Wall Street) aparece asesinado con un tiro en la cabeza, en su lujoso domicilio de la calle 48 de NY. Está aparentemente leyendo y no lleva puesto ni su peluquín ni su dentadura postiza.

El sofisticado y más que pedante detective aficionado Philo Vance, ayudado por su fiel amigo y asesor de arte S. S. Van Dine (narrador) pone su inteligencia deductiva al servicio de su íntimo amigo John Markham, fiscal del distrito de Nueva York al que le encargan el caso y que por primera vez acepta que le ayude en la investigación.

Vance muestra gran desprecio por los métodos de investigación policiales basados en las pruebas circunstanciales, el tiene la teoría de que la clave para descubrir al criminal está en la psicología humana, lo que queda patente a lo largo de toda la obra.

Es muy reveladora la conversación con su amigo Markham en el capítulo 8 que volvemos a leer en la sesión del jueves.

 Cada cual obra según su temperamento; todo acto humano, por importante o por fútil que sea, es la expresión directa de una personalidad cuyo sello indeleble lleva. Así como un músico puede decir, viendo una página de música, si es de Beethoven, Schubert, Debussy o Chopin; así como un pintor sabe, mirando una tela, si es un Corot, un Harpignies, un Rembrandt o un Frantz Hals; así como no hay dos caras iguales, tampoco hay dos caracteres absolutamente semejantes. La combinación de los elementos que componen nuestra personalidad varía en cada cual; por eso, si veinte artistas pintan el mismo asunto, lo conciben y lo ejecutan de veinte maneras distintas; cada cuadro es la expresión de la personalidad del pintor... Es sencillo esto, ¿verdad?

–Hay alguna diferencia entre el arte y el crimen –repuso Markham.

–Psicológicamente, no, querido –replicó Vance–. El crimen se basa en los factores fundamentales de la obra de arte: concepciones, técnica, imaginación, ataque, método y organización. Además, los crímenes son tan variados en su manera, en su aspecto y en su naturaleza como las obras de arte. Realmente, un crimen bien preparado revela a un individuo tanto como un cuadro; por eso es muy posible atribuirlo a alguien. Así como el perito puede analizar un cuadro y descubrir al pintor, su temperamento y su personalidad, el psicólogo puede analizar un crimen y decir el autor, si le conoce, o describir con precisión casi matemática la naturaleza y el carácter del criminal. Este, mi querido amigo, es el único medio eficaz de determinar la culpabilidad humana. Los otros no son más que acertijos poco científicos y peligrosos”

Creo que hay poco más que añadir; SS Van Dine, el escritor, nos regala esa conversación y los capítulos 24 y 25, en los que el detective vuelve a detallarnos como llega a las conclusiones de la autoría del crimen.

Con esta novela, nuestro grupo deja temporalmente la “Novela Policíaca” y empieza la temporada de “Novela Negra” convencidos de que todo lo aprendido, nos servirá para comprender mejor el crimen en la vida…

E.Isasi

 

 

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